domingo, 20 de octubre de 2024

UN LAMENTO POR LA REFORMA FISCAL, LA PEOR PROPUESTA EN DÉCADAS

 

El debate sobre la reforma fiscal en el país ha cobrado fuerza en los últimos meses. Sin embargo, el consenso en torno a su necesidad contrasta profundamente con la preocupación expresada por muchos expertos, entre ellos el renombrado especialista en materia tributaria, Edgar Barnichta Geara. Su declaración de que la propuesta actual es "la peor de las últimas décadas" no solo plantea serias interrogantes sobre el contenido de esta reforma, sino que también sugiere un futuro sombrío si no se realizan los ajustes necesarios.

 

Según Barnichta, aunque la reforma fiscal es indudablemente esencial, su formulación actual es "muy mala y peligrosa". En sus palabras, esta propuesta no solo podría ampliar la brecha entre ricos y pobres, sino también desestabilizar el tejido social en un contexto que ya es frágil. Es imperativo destacar que las reformas tributarias, por su naturaleza, deben ser justas y equitativas, protegiendo a los sectores más vulnerables como los pobres y la clase media, en lugar de imponerles cargas adicionales.

 

Uno de los puntos más críticos en las observaciones de Barnichta es la falta de preparación tanto de la administración tributaria como de la población para implementar dicha reforma. La necesidad de un periodo de tres a seis meses de ajuste antes de su entrada en vigor no es un mero capricho; subraya la urgencia de establecer un análisis profundo que contemple las implicaciones reales de las medidas propuestas.

 

Entre los pocos aspectos positivos que Barnichta menciona se encuentra la reducción de anticipos del Impuesto sobre la Renta (ISR) para las personas físicas y pequeñas empresas. Sin embargo, aboga por una eliminación total de estos anticipos para aquellos con ingresos menores a RD$5 millones, enfatizando que se necesita un enfoque más comprensivo hacia los pequeños emprendedores que son la columna vertebral de nuestra economía.

 

No obstante, la reforma plantea serias contradicciones. Mientras se eliminan ciertas exenciones e incentivos en favor de particulares, se mantiene un régimen de privilegios que beneficia a sectores específicos, lo cual es inaceptable. Lo que es más alarmante es que la reforma sigue gravando a aquellos que menos tienen, bajo el pretexto de que los perjuicios se compensarán con subsidios. Esta idea se desvanece en el aire, pues es claro que las soluciones superficiales no resuelven problemas estructurales.

 

Barnichta destaca que la reforma introduce una serie de modificaciones, como la revaluación de inmuebles y la aplicación de un ITBIS más amplio, que podría aumentar las recaudaciones. Sin embargo, también señala que se imponen nuevas cargas impositivas en productos esenciales, afectando de manera desproporcionada a la población más vulnerable. La eliminación de deducciones en gastos educativos y el aumento de impuestos a bebidas alcohólicas y azucaradas, entre otros, perjudica gravemente a la clase media, ya desgastada por la crisis económica.

 

No hay dudas de que el país necesita una reforma fiscal. Pero esta no debe ser a expensas de los menos favorecidos. La voz de expertos como Barnichta destaca la urgencia de repensar la reforma propuesta. En lugar de una carga adicional sobre los ciudadanos, es necesario construir un sistema impositivo más justo, transparente y que fomente la estabilidad económica y social.

 

A medida que el debate sobre la reforma fiscal continúa, es vital que pongamos por delante el bienestar de la población y la equidad en nuestra estructura económica. De lo contrario, las consecuencias de esta mala propuesta pueden ser más graves de lo que se imagina.

 

 

UN LAMENTO POR LA REFORMA FISCAL, LA PEOR PROPUESTA EN DÉCADAS

  El debate sobre la reforma fiscal en el país ha cobrado fuerza en los últimos meses. Sin embargo, el consenso en torno a su necesidad cont...