La tarde del 10 de noviembre como es costumbre, muchos de
los munícipes del km. 25 de la autopista Duarte y zonas contiguas se
encontraban reunidos disfrutando y compartiendo en el play de softbol.
Era una tarde como cualquier tarde de pelota, todos
interactuando en medio de la emoción del juego entre los equipos locales.
De repente, la atención de los espectadores del juego se
enfoca en algo más, algo que, aunque cotidiano en esta zona no deja de llamar
la atención. La llegada de un helicóptero a la explanada frontal del Campamento
16 de agosto es algo cotidiano, pero ese día ocurrió algo particular.
Cuando la aeronave se disponía a descender la fuerte
brisa provocada por la hélice de la mismas desprendió el techo de las gradas
del play, provocando pánico entre las personas que disfrutaban del juego esa
tarde. Gracias a Dios por el buen desempeño que tuvo el piloto del helicóptero;
solo fue un gran susto, pero es una tarde que nadie olvidara.








